martes, 5 de enero de 2010

El verdadero San Nicolás


Aprovechando la celebración de la Navidad que acaba de pasar, les quería hablar un poco sobre la mezcla interesante de tradiciones que tenemos nosotros los occidentales. En principio todo se inspira en el Santo patrón de Grecia y de muchas profesiones comunes, San Nicolás. Este buen hombre fue obispo de Myra en Lydia, al sur de Anatolia, territorio cristiano que desde hace casi mil años los turcos nos han secuestrado. Pero el problema ahora no son los turcos, es el extraño personaje que es ultra famoso llamado Santa Claus.

San Nicolás vivió entre finales del siglo III y primera mitad del IV después de Cristo. Desde entonces ha sido, y todavía es, uno de los santos más populares de los cristianos de todas partes: en el cristianismo ortodoxo, entre los católicos romanos, entre protestantes y reformadores, desde Moscú hasta Cincinnati y más allá. Las leyendas alrededor de este santo son muchas, la más famosa quizá, en la que secretamente y por la noche regaló a una familia pobre compuesta por un padre y tres hijas, una bolsa de monedas de oro a cada una de las niñas para que pudieran casarse y así evitar caer en la prostitución. Pero lo más impresionante, que hoy en día su reliquia, casi completa, en la ciudad de Bari al sur de Italia, todavía segrega unos líquidos inexplicables que se dicen ser milagrosos. El día de su muerte es el 6 de diciembre, por lo cual ha pasado hasta nosotros como el día de San Nicolás.

Ahora bien, la memoria de nuestro santo cristiano se ha mezclado con tradiciones tan variables como la imagen del mítico rey del panteón nórdico Odin. Y es que los nórdicos celebraban una festividad en diciembre de carácter estrictamente pagano cuya figura prominente era una cabra. En el siglo XVII inglés y holandés se popularizó la figura de este viejo elfo montado en una cabra que representaba la felicidad de la navidad. Luego se le llamó Padre Navidad. Los puritanos de su tiempo rechazaron la tradición como pagana y anticristiana, no sin razón.

Pero nuestro actual Santa Claus es una invención del siglo XIX new yorkino. Basado en la tradición holandesa de Sinterklaas, algunos poetas, pero especialmente el dibujante Thomas Nast, popularizaron la figura de nuestro actual personaje navideño, el sueño de muchos niños occidentales. Lo que comenzaron siendo libros infantiles como tanto abundan, en el siglo XX pasó a ser uno de los iconos más influyentes de la festividad de la navidad.

He querido hablar de Santa Claus por varios motivos. El primero, que yo soy contrario a la tradición de mentirle a nuestros niños con la historia de Santa Claus. En Venezuela el personaje es muy poderoso, y tal como lo recuerdo hoy, el día que mis padres me revelaron la verdad fue, quizá, uno de los días más infelices de mi niñez. Sin duda me sentí estúpido, engañado y por un momento pensé que dejaría de creer en la Navidad. Luego, muchos años después, he reflexionado sobre esta peculiar tradición y me he dado cuenta que de hecho es dañina. A lo que vengo con mi segundo motivo: se ha secularizado la importantísima celebración navideña del nacimiento de Jesucristo por la idea de la recepción de regalos de este señor fantasioso. ¿Qué le estamos enseñando a nuestros niños? De hecho, dentro de la tradición cristiana tiene mucho más sentido que los padres le regalen a los niños en la fiesta de los Reyes Magos del 6 de enero, pues son ellos quienes traen regalos para el recién nacido Jesús, como tengo entendido que todavía se hace en España.

En conclusión, no puedo estar de acuerdo con la tradición de Santa Claus porque no debemos partir de una mentira adrede para celebrar la navidad; porque no debemos ignorar la importancia del nacimiento de Jesucristo por la fama de un personaje fantasioso de cuentos infantiles new yorkinos del siglo XIX. Otro motivo que no deja de ser importante, porque la figura del viejo gordo educa el deseo de posesión en los regalos de Santa Claus en vez de la comunidad de la paz y el amor en el nacimiento de Cristo. Y por último, que el santo real y verdadero es San Nicolás, que poco tiene que ver con lo que nosotros hoy entendemos en Santa Claus.

8 comentarios:

Cayetano dijo...

En mi casa, aunque no somos creyentes ni mi mujer ni mis hijos ni yo, se celebra el día de Reyes, por tradición, por costumbre, por cultura, por pertenencia a una comunidad con base histórica y cultural en ese hecho señalado.
Un saludo y que los Reyes te echen muchos regalos.

Thaelman dijo...

Feliz año nuevo 2010 compañero Cayetano. Que lo mejor de la vida abunde en su hogar los próximos doce meses del porvenir.

Pues si, había escuchado que en España la festividad de los reyes es muy popular, cosa que es de mi agrado. Me parece que los Reyes tiene más sentido que Santa Claus.

Maya dijo...

Pues no sé, a mi no me gusta verlo como una mentira, sino como una fantasía. Es decir, cuando yo era niña el hecho de que aparecieran los regalos mágicamente el 24 a las 12, me hacía increíblemente feliz, en una parte por los regalos obviamente y en otra parte porque cuando uno es niño uno imagina muchas cosas, y el hecho de que te materialicen una fantasía a través de lo que sería un ente "divino" o "mágico" como lo es el niño Jesús o santa, realmente le da mucho misticismo a la navidad; y si, aunque es un poco molesto después de que uno se entera, debo admitir que soñar con que un ente divino me traía regalos a mí y a todos los niños del mundo durante unos pocos años de mi vida valió mucho la pena, porque fantasear es una de las cosas más hermosas de ser niño y que se lo materialicen a uno es lo máximo. Creo que no cambiaría mis 9 años de súper-fantasía por estarme ahorrando 1 día de molestia cuando descubra que el niño Jesús no existe y sea mi punto de partida para convertirme en un racionalista. En conclusión romántica: mejor haber fantaseado durante 9 años, que no haber fantaseado nunca (Si no pregúntale a un chavista XD)

Thaelman dijo...

Bienvenida Sue.

Primero que nada, feliz año nuevo y gracias por pasearte por mi blog y dejar una notica.

Pues si, en primera instancia uno se vería tentado a querer darle ese gusto a los hijos. El tema es que el niño Jesús de hecho si existe. Y ese el gran punto. Desvariar la creencia en lo real, la celebración del nacimiento de Jesucristo, la muerte de San Nicolás el 6 de diciembre, y el hecho de que son los Reyes Magos quienes traen los regalos, es, en mi opinión, más importante para la educación de un futuro cristiano. Al fin los hijos son de cada uno, y uno decide como educarlos. Yo opto por celebrar lo verdadero antes de lo fantasioso.

Un saludo y gracias por escribir.

muchacha en la ventana dijo...

Ciudadano, primero feliz año, ya hace tiempo que sigo tu blog, es muy interesante.

No podía estar más deacuerdo contigo, el hombre de rojo, es toda una invención para acaparar más regalos; mientras que los amigos de oriente, dan otros valores a la navidad, y se acercan más a nuestras tradiciones, en este caso en España.

Tradiciones foráneas que están teniendo buena acogida en este país, Santa Claus como Halloweennn, que no dejan de ser una invención y representan unos valores totalmente diferentes a los que tenemos nosotros, los que hemos crecido pensando en que la mañana del 6 de enero abriremos nuestros regalos, siempre y cuando nos hayamos portado bien.

un saludo

Thaelman dijo...

Saludos y feliz año nuevo 2010compañera. Gracias por frecuentar mi blog.

Incluso aceptando tradiciones foráneas debemos preguntarnos a qué rinden culto esas tradiciones. Por ejemplo el Sinterklaas holandés es de hecho el San Nicolás como lo conosemos, santo del cristianismo y patrono de medio mundo. Por el contrario Santa Claus como personaje es una invención comercial desde el primer momento. Es, entonces, donde uno debe decidir celebrar el nacimiento del niño Dios (Jesucristo) o el del Dios dinero (el Capitalismo). Yo tiendo a darle mayor importancia a la espiritualidad en cualquiera de sus formas que al materialismo economicista de nuestro tiempo.

Un saludo.

Colotordoc dijo...

Hola Thaelman:

Siempre escribí mi carta al Niño Jesús. Sin embargo mis padres españoles, me decía que tambien le escribiera a los reyes, que algo traerían.
Crecí con esa ilusión. Definitivamente en una sociedad global como la nuestra, es muy díficil ya pasar desapercebidas costumbres foraneas. De hecho, en Venezuela, fuimos parte de esa conjunción de culturas, que nos hizo que fuesemos un gran país (tengo que hablar en pasado y sabes porque....)
Del cáncer no se preocupe Thaelman. La vida hay que vivirla, con las preocupaciones justas.

Saludos y espero que el Niño Jesús se haya portado bien ( a mi trajo un mejor trabajo ;D)Los Reyes me trajeron algo también....

Thaelman dijo...

De hecho la navidad me recibió leyendo Tolstoi. Un buen recibimiento en mi opinión.

Saludos compañero Manuel.