Ahora vayamos a los argumentos concretos y duros. Es cierto que la pederastia es un delito y debe ser condenado. Todos estamos de acuerdo con eso. Ahora, el imperio mediático de la izquierda nihilista quiere atribuirle toda la responsabilidad al Vaticano.
1) El Papa no es juez de nadie, sino el líder espiritual de todos los católicos del mundo. El no puede perseguir ni condenar a nadie legítimamente. Los papas de Edad Media emitieron condenas y desplegaban un poder temporal impresionante que hoy en día la Iglesia ni tiene, ni quiere tener. Entonces, se le saca en cara a la Iglesia su historia pasada de cómo abusó del poder secular, y ahora pretenden, de la manera más cínica, que utilice un poder de persecución y enjuiciamiento que ya no tiene, precisamente porque se apartó de ese pasado. El Papa no es un juez penal de la Iglesia ni de sus miembros, ni el Vaticano un tribunal. Esta responsabilidad, o en lenguaje jurídico potestad, recae sobre los tribunales de los distintos países donde el crimen se comete. ¿Por qué la prensa nihilista no hace un llamado de atención a sus fiscales y jueces que son los legítimamente encargados de este asunto? ¿Por qué apelar al Papa? No es más que la sistemática agresión mediática contra la Iglesia. No importa el motivo, ni los principios; el objetivo es atacar a la Iglesia sea como fuere, porque por algún motivo estas personas la detestan. Me pregunto por qué.
2) La Iglesia tiene una estructura interna y se divide en consejos episcopales que representan a los países. ¿No es así? Uno de los problemas consiste en que estos delitos son ocultados por los obispos locales que enfrentan la situación. Muchas veces el Papa ni se llega a entera de estos casos. Antes de ser nombrado Papa, tengo entendido que Ratzinger ocultó algunos casos en Alemania. Hay que estudiar el caso concreto. Sin embargo, la culpa no es transferible. El delito lo sigue cometiendo el ofensor, no la institución. Pero se insiste en culpar a la institución y a su líder por motivos prácticos y casi se ignora la figura concreta del criminal. Precisamente porque ahora Ratzinger es el Papa Benedicto XVI, con la majestad de la que está investido, hace un llamado a la justicia de los países a que tomen cartas en el asunto. ¡El personalmente no lo puede hacer! Pero claro, eso no es lo que le interesa a la prensa nihilista. Ellos quieren ver a Roma arder. No importa lo que cueste.
3) El Vaticano no tiene ni la autoridad legítima, ni la capacidad práctica para combatir por sí sola este cáncer que devora a la Iglesia. El Papa no sólo es el sumo sacerdote, es el administrador de toda una Iglesia Universal, que también es, precisamente por estar formada de hombres, sometida a las mismas tentaciones y a los mismos pecados. "Con la vara que midáis seréis medidos" dicen las palabras de Cristo, y toda la prensa nihilista está midiendo al Papa de una manera atroz, como si pretendieran que el Papa fuera un Dios, cuando la verdad es que es un hombre como cualquier otro sometido a las imperfecciones del mundo, y que debe atender el asunto tomando en cuenta muchas variables (precisamente por llevar sobre sí el peso de una autoridad tan grande e importante). Pero el cinismo de estos engreídos les hace creer que ellos pueden juzgar desde arriba como si fueran autoridades morales de algo. Pecan de soberbia. El Papa está haciendo lo que puede; hace un llamado a la justicia secular. Por otro lado lo critican y lo tergiversar cuando también hizo un llamado al perdón de los criminales. Compañeros, un llamado a los agredidos a que perdonen a sus agresores. ¡¿Y esa no es la enseñanza que nos imparte el cristianismo?! ¿No nos llama a perdonar? Pero la Iglesia no pega una con esta gente. Por el contrario quieren que vuelva a sus métodos inquisitoriales en los que juzgaba y castigaba, contrario a todos los principios de su creencia. Ahora que sí hace un llamado al perdón sin discriminar, y deja en la justicia secular y en Dios el juicio sobre los crímenes y pecados de cada uno, ah pues, ahora la Iglesia es negligente.
Es insólito, verdaderamente insólito; y me llena de indignación ver como toda esta campaña mediática injusta y cruel, contra un señor venerable y envestido de los poderes más sagrados, es llevada a cabo. Nadie niega el horror del crimen de la pederastia. Pero con esta gente la Iglesia no pega una. Se le critica cuando desplegó el mayor de los poderes y los métodos inquisitoriales. Ahora se le exige que lo vuelva a hacer cuando no le corresponde. Qué fácil es ser de izquierda, y pretender desde una cómoda posición criticar y criticar con aquella soberbia actitud de supuesto altruismo. "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra".

