
Desde temprano el mito de los vampiros fue uno de mis preferidos. En general yo era el tipo de niño que gustaba de las películas de terror, los monstruos y los aliens, en vez de los super héroes, los G.I. Joe o los soldaditos de plomo. Lo mío eran los "bad guys". Y hasta ahora siempre se ha mantenido mi personaje preferido de todas estas historias de terror y fantasía el tan conocido y popular Conde Drácula. Uno de los personajes que más versiones cinematográficas ha producido, en sus más distintas versiones, desde Nosferatu de Murnau hasta Bram Stoker's Dracula de Coppola. Y es que la historia de Drácula se nos ha presentado a veces de manera magistral, y otras en películas "pop" de deplorable calidad. Desde el clásico monstruo proveniente de la oscuridad de las montañas de Wallachia hasta el rockero metrosexual de las novelas de Anne Rice.
Todo comenzó con un emprendedor escritor en la Inglaterra victoriana cuando publicó su novela que se convirtió hasta hoy en uno de los géneros más populares de la literatura de terror. Bram Stoker, de origen irlandés, director de teatro, se cautivó por los mitos rumanos de los rincones más aislados del Imperio Austro-Húngaro, sobre estos cadáveres que despiertan de noche y merodean en la oscuridad buscando entre los vivos a una presa de quien alimentarse bebiendo su sangre. La imagen se ha hecho tan popular que hasta se nos presenta de manera jocosa. Pero piensen lo que habrá sido para el curioso inglés de finales de siglo XIX la idea de estos monstruos. La fórmula de Stoker fue explosiva. Juntó el mito de los vampiros con uno de los personajes más famosos y controversiales de la historia de Rumania; Vlad Tepes Dracul. Por lo demás la novela es excelente y verdaderamente terrorífica en algunas partes. Para los aficionados a la literatura de terror, este es un clásico que no se puede pasar por alto.
En todo caso, la imagen mística del guerrero que empalaba a sus enemigos a las afueras de su castillo, y acompañaba sus comidas con la sangre de los caídos, luego vuelto desde la muerte en la forma de un demonio que depreda las calles de la poderosa Londres y arruina la vida de más de una familia, es sin duda una historia tremenda que da mucho para comentar. No sólo la novela es genial, contada, como era usual en la literatura inglesa de aquellos años, en primera persona a través de las experiencias de los personajes plasmadas en sus diarios y cartas. Por lo demás, en mi opinión, hasta ahora la película más fiel a la novela es la dirigida por Coppola de 1992, con Gary Oldman como Drácula, Winona Ryder como Mina y el legendario Anthony Hopkins como el Profesor Van Helsing. Ganadora de tres premios de la Academia, es una película que deben ver.
