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viernes, 5 de noviembre de 2010

My feelings through Dostoyevsky's words

"To love someone means to see him as God intended him" Fyodor Dostoyevsky.

Every time I read something new from Dostoyevsky I can't but feel touched. Even loose quotes like this one speak the most uncontroversial truth, and any one who both believes in God and has been in love can understand at first glance what this words are all about. And here I speak with the most personal tone; I find in this author food for my own personality, and through his characters I feel myself represented. With all their vices, all their defects, all their profound feelings, me, a Western without hope in our lost civilization, cannot but feel touched. Only love can displace and set apart all traces of bias and ignorance from our eyes when contemplating the work of God in another person.

I read Dostoyevsky over and over again, and I feel pleased. If being in love is our perception of the work of God in a specific person, I tell with utmost certainty that I have seen. And I still see what is part of God in a specific woman today. Among all the millions of souls and minds that walk the populous city of New York, she knows that I'm talking about her.

martes, 27 de octubre de 2009

Más de los Hermanos Karamázov.

Acabo de leer uno de los grandes episodios de los Hermanos Karamázov, gran novela de como ustedes deben saber Fedor Dostoievsky. No relataré el cuento porque es injusto para los que no lo han leído, pero rescaté las siguientes reflexiones hechas por el autor en boca del hermano mayor Dimitri Karamázov.

"Dios da alegría, es su gran privilegio."

"¡Si arrojan a Dios de la tierra, bajo tierra lo encontraremos nosotros!"

"Si Dios no existe, el hombre es el señor de la tierra, del universo. ¡Magnífico! Pero, ¿como será virtuoso sin Dios? ¡Esta es la cuestión!"

"Sin Dios, tú mismo cargarás la mano sobre el precio de la carne."

Frases que me impresionaron y las comparto cordialmente con ustedes.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Rusia y Rachmaninov


"Sin la música la vida sería un error" afirmó Nietzsche tan acertadamente en El Crepúsculo de los Ídolos. Quizá una de las pocas afirmaciones de Federico con las que estoy total y abslutamente de acuerdo. Abro con ésta cita porque quiero hablarles de uno de mis músicos predilectos; Sergei Rachmaninov, y una de sus piezas preferidas por mí; el tercer concierto para piano. Para los que no lo conoces, autor ruso de música contemporánea, entiéndase, principios del siglo XX, con un estilo musical verdaderamente espiritual. Advierto que no es un autor sencillo. La primerz vez que dí con su música, quizá no me agradó del todo. Pero digamos que me senté con curiosidad y por pasión, y he descubierto las melodías invernales más sensacionales que se pueden oír. Pero ahora quiero comentarles específicamente sobre el tercer concierto para piano, muy conocido por muchos.
Debo decir que Rusia es todo un misterio para mí como occidental. Por una parte tengo los prejuicios característicos que nos han hecho ver a ese imperio oriental como la cumbre del despotismo, la injusticia y la crueldad. Como el enemigo de nuestras ideas ilustradas, de nuestras convicciones republicanas y de nuestros deseos liberales. Pero hay algo de misterio en Rusia, algo de ese helado invierno que tanto temor nos da, algo que sin duda despierta mi más completa curiosidad y aliementa mi mayor admiración. Rusia, para nosotros los occidentales, es una gran contradicción. La amamos y la odiamos. Ese es el sentimiento que despierta el tercer concierto para piano de Sergei Rachmaninov.
El primer movimiento es una bienvenida a aquél helado mundo, en las primeras notas se dibuja la infinita estepa congelada. La entrada del piano es ese martillazo de pasión, un llamado a la profundidad del espíritu, desatado de las frivolidades del cuerpo. En el frío no hay sensaciones del cuerpo, sí la onda reflexión sobre la condición del alma. El movimiento se pasea por distintas tonalidades, en un aparente desorden de estructura, entre momentos climáticos y recesiones pacíficas. La destreza de un pianista debe ser muy aguda, por la complejidad y exigencia que requiere el tocar ésta pieza. El segundo movimiento es la ternura exaltada. Un viaje por Siberia como el de Doctor Shivago, con una tonalidad melancólica pero tremendamente romántico. Esa felicidad extraña, solitaria, apartada, en la mera contemplación; de eso se trata éste segundo movimiento. Mucho más breve que el primero, que ya de por sí es largo, concentra aquellas pequeñas emociones que le dan un tono triste pero hermoso a la vida. El paso al tercer movimiento se da de manera abrupta y violenta, a tonos más citadinos y elocuentes, como si de las frías estepas hayamos ingresado a una de esas noches petersburguesas de Dostoievsky. El final, o mejor, el Gran Final, se nos presenta en un torbellino de sonidos fuertes liderados por el piano que termina repentinamente como un paro cardíaco; de la exaltación maravillosa de la vida, el oscuro silencio de la muerte. Rachmaninov es un genio, y su música tocada como un Evangelio.

(...)

No introduzco arbitrariamente a Dostoievsky en nuestra conversación. Para mí, esos dos grandes artístas, el narrador y el músico, son los grandes exponentes del espíritu ruso común: independiente de las necesidades estéticas de la vida occidental y urbana, internado en las profundidades de su espiritualidad y su religiosidad. Sí, el pueblo ruso es muy cristiano, muy religioso. Todavía lo son. En eso nos superan a nosotros los supuestamente sofisticados occidentales. ¿Por qué asocio a Dostoievsky con Rachmaninov? El narrador es de la generación anterior, la de Tchaikovsky. ¿Por qué lo junto con Sergei? Si han leído novelas de Dostoievsky, descubrirán rápidamente sus temas: el nihilismo, la mezquindad, la miseria, lo enfermo, en fin, los grandes defectos humanos. Su gran tema es el ruso común, la persona tradicional, el ser humano exento de todo heroísmo y grandilocuente historia. Eurípides ruso. En ese sentido es totalmente contemporáneo, de mentalidad industrial. En Dostoievsky encontramos el huracán ideológico de las sociedad industriales. Bueno, la música de Rachmaninov a mí me suena a precisamente eso. Tchaikovsky es muy romanticista, muy glorioso, muy del tzarismo. Tchaikovsky se parece es a Tolstoi. ¿Qué decir de una Obertura 1812 y una novela como La Guerra y La Paz?
Rusia es desde todo punto de vista una civilización atractiva. La fuerza de su espíritu viene repartida en densas unidades. A los que la densidad los abruma, los angustia o les fastidia, pueden conseguir ejemplos de mucha mayor ligereza en las culturas francesa o inglesa. Rusia no será un buen lugar para los que prefieren tomarse las cosas con sencilla y linda tranquilidad.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Los hermanos Karamázov


Quizá una de las mejores novelas que alguien alguna vez pueda leer. Hace unas semanas comencé a leer esta obra de arte y hasta ahora me tiene cautivado. Admito que Crimen y Castigo es mucho más entretenida y me obsesionó desde el inicio, tanto así que me lo leí en una semana. El Jugador es aún más entretenido y emocionante, pero es de esas novelas cortas que se acaban y estás esperando por más. A principios de este año conseguí los Demonios a un precio ridículamente caro pero me lo compré igual. Me costó leerlo, no sólo porque es una novela larguísima sino por su altísimo nivel de complejidad, cantidad de personajes y lo enrollada que es la historia. Sin embargo a medida que va terminando la novela se va haciendo cada vez más sublime. Una historia con un final muy doloroso. Pero los Hermanos Karamázov; esto es otro nivel.
Yo insisto que ésta debe ser la propuesta filosófica, moral y religiosa de Dostoievski. Algunos no toleran esta novela, es muy larga, muy densa y la historia se mueve con mucha lentitud. Pero el desarrollo de la historia, que por lo demás no tiene nada de particular, se hace inecesario por el altísimo nivel de las conversaciones entre los personajes. Es decir, en los diálogos se desarrolla una complejidad de ideas y teorías contrapuestas que hace de cada conversación entre los personajes un ensayo filosófico. Pero especialmente el tratamiento de la religión cristiana y de los evangelios es complejísimo. La metáfora del Gran Inquisidor cuando el hermano Iván le relata a su hermano menor Alexéi (el protagonista) un diálogo entre un inquisidor español y Jesucristo.
Pero no sólo la complejidad de los diálogos y la maravilla de los temas que se discuten, sino también, y esto es algo que yo he percibido en todas las novelas de Dostoievski que me he leído, es el nivel de humanidad de los personajes. Estamos acostumbrados muchas veces a esos personajes idealizados donde se traza una clara diferencia entre el bien y el mal. Los defectos del héroe son comprensibles, las virtudes del villano sólo incrementa su perversión. Los personajes de Dostoievski nada tienen que ver con esto. Cada uno está tan lleno de contradicciones, complejos, inseguridades y a través de una prosa magistral cada uno de ellos toma tanta forma y tanto realismo que muchas veces uno se ve en el personaje. ¡Uno llega a ser el personaje! Raskolnikov en "Crimen y Castigo", Schátov en "los Demonios", Iván Karamázov en "los Hermanos...".
Los tres hermanos son muy particulares. El mayor, Dimitri, es un oficial retirado con un carácter turbulentísimo y muy agresivo, ambicioso y lujurioso. El del medio, Iván, es intelectual y retórico; muy romántico también, pero de aspecto oscuro y misterioso. Y Aliosha el menor es el buen cristiano nublado y atormentado por las contradicciones de su familia y la sociedad donde vive, pero por encima de todo los ama igualmente. Es el mártir que sufre por los pecados de los demás. Pero el padre Karamázov es un personaje demasiado carismático por lo grotesco que es. Es la bajeza y la descomposición moral en su máxima expresión sumada al cinismo y al egoísmo. Pero dentro de su demensial carácter el hombre es tremendamente simpático. Esa es la magia de Dostoievski, la magia de presentarte a un personaje completamente despreciable pero con un nivel de humanidad que lo comprendes de inmediato y lo aceptas hasta el punto en el que te puede caer muy bien.
Quiero añadir que el personaje del Stáret (una suerte de santo en la cultura ortodoxa de Rusia) debe ser el personaje que Dostoievski ideó para hablar a través de él las propias convicciones y reflexiones del autor en la que fue su última novela poco antes de morir. Puede que esto sea llover sobre mojado o una afirmación temeraria, porque despues de todo yo soy politólogo y no conozco el mundo de la crítica y el análisis literario. Pero humildemente dejo mi apresiación sobre el tema.
Lean Dostoievski, y lean los Hermanos Karamázov, una de las grandes novelas de la modernidad.